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Hambre de historias

Buenas noches,

Me encanta contar historias que sorprendan a la gente, pero aún me gusta más que me las cuenten. Quizás porque de niño no me leían cuentos al acostarme —mi madre cosía hasta muy tarde y mi padre estaba ausente—, de mayor he desarrollado un hambre de lobo por lo que respecta a las historias.

Esos retazos de vida con planteamiento, nudo y desenlace son la esencia de la buena conversación. Nada más aburrido que quedar con alguien que no te cuenta nada, contestando a tus preguntas con monosílabos, y que cuando tú le explicas algo se te queda mirando con cara de póker. Estas son las peores compañías para el cazador de historias.

Pero todo esto es un prólogo para lo que realmente quiero contar.

Recibo cada día docenas de mensajes de personas amables que me dan las gracias por mis libros, por los podcasts o por lo que sea, y yo trato de contestarlas a todas. A veces viven muy lejos de Barcelona y, cuando una de ellas pasa por mi ciudad y me lo pide, si el tiempo me lo permite les firmo un libro en mi tetería de Gràcia.

Esto es lo habitual, pero estamos aquí para hablar de lo extraordinario.

Hará un mes que recibí el mensaje de una chica del otro lado del océano que, estando en Barcelona, me pedía una breve reunión para contarme algo importante, en sus propias palabras.

Hubo un par de intentos fallidos de quedar, pero a la tercera la pude atender en Interior de té, que casi se ha convertido en el salón de mi casa. Muy bien vestida y más joven aún de lo que imaginaba, sin más preliminares empezó a contarme una historia vivida que ella misma titulaba «mis dos encuentros con la muerte».

Yo solo tenía 45 minutos hasta que llegara una autora con la que tenía reunión, así que únicamente dio tiempo para que yo la escuchara con la boca abierta. Cuando terminó su relato —contado magistralmente, por cierto— me tuve que despedir, prometiéndole mi comentario en breve.

Me gustaría compartiros al menos la primera parte de su relato, pero, como aún no tengo su permiso, tendré que aguardar a una futura Monday News. Eso sí: me llevaré a esta narradora y su historia a una futura novela que quiero escribir.

Vivimos rodeados de historias, algunas de las cuales tienen el poder de cambiar nuestra visión de la existencia. El misterio es la materia de la que se compone el universo desde su incierto inicio, y constituye el ingrediente clave de toda narración. Tal como sucede con la vida, son los huecos que esperan a ser completados los que te mantienen atento hasta el final.

¿Por qué, entonces, hay tanta gente que nos aburre con su apatía, con sus quejas o con sus opiniones políticas? Huyamos. Y qué mejor lugar para huir que el paisaje brumoso de una buena historia.

¡Feliz semana!

Francesc

Comments

  • Cynthia Román

    20 febrero, 2024 - 12:26 am

    Excelente narrativa Francesc. Que lindo y amable gesto tienes de atender a tus lectores y seguidores. Tienes una gracia para que te tomen cariño a la primera y sin conocerte, al menos es lo que me ha pasado contigo.
    Tienes tanta razón al exhortar huir de los quejambrosos y conversaciones inútiles que no conducen a ninguna parte, es de los más sensato que podemos hacer. Tantas historias y relatos que existen de amigos, familiares y hasta de uno mismo, que dicha historias se LEs hace factible contar a los que de alguna manera han aprendido una gran lección y que sienten que vale la pena ser contada y COMPARTIRla.
    Un abrazo de gratitud y bondad.

    • Francesc Miralles

      20 febrero, 2024 - 7:47 pm

      Gracias infinitas, Cynthia! Otro abrazo para ti!!

  • Angeles Martínez

    20 febrero, 2024 - 1:51 am

    Muchas gracias por compartir tan interesantes momentos. Recibe saludos desde la Cd. de México. 🍀

    • Francesc Miralles

      20 febrero, 2024 - 7:46 pm

      Un abrazo fuerte desde Barcelona!

  • Mari Carmen

    20 febrero, 2024 - 10:15 am

    Comparto tu interés por las historias de la gente, por eso siempre es un placer leerte. Me encanta que me cuenten anécdotas, y cuando se trata de ALGo con trascendencia,
    La magia de los encuentros fortuitos o algo surrealista, Me quedo embobada.

    • Francesc Miralles

      20 febrero, 2024 - 7:46 pm

      Muchas gracias, Mari Carmen! Abrazos!!

  • ROSA

    21 febrero, 2024 - 4:45 pm

    Genial todo lo que haces y escribes . Te sigo en todo.
    Yo por pedir , mi. Gran deseo es tomar un cafe Contigo, Antony Boliches y alex robira y ya mi vida seria felicidad plena.
    Un abrazo geNio ❤️

    • Francesc Miralles

      24 febrero, 2024 - 1:12 pm

      Rovira vive un poco lejos, pero con Antoni y conmigo algún día te lo tomarás ❤️ ❤️

  • Ester

    21 febrero, 2024 - 11:12 pm

    Cuántas veces se ve uno envuelto en una conversación / monólogo donde el tiempo no pasa ni con soda.
    Hambre de historias, de energía, de vida.. hambre de poner atención a lo que nos rodea y que ni siquiera percibimos porque estamos adormecidos en la rutina.
    Ganas de leer a quien, como tú, sabe transmitir estas historias.
    Abrazo infinito Francesc😘

    • Francesc Miralles

      24 febrero, 2024 - 1:13 pm

      ¡Otro abrazo infinito para ti, Ester!

  • Charo chinchilla

    24 febrero, 2024 - 10:35 am

    amén, Francesc! GRACIAS por tu lucidez y tus historias.

    • Francesc Miralles

      24 febrero, 2024 - 1:11 pm

      Muchas gracias, Charo!!

  • isabel

    26 febrero, 2024 - 7:13 pm

    recuerdo a un profesor de la universidad que el primer dia de clase nos dijo: ¿qué es lo que todo el mundo hace a lo largo del dia? luego dejó un largo silencio y respondío…contar historias. Esa anécdota se la transmito a mis alumnos los primeros dias de clase y es tan cierta. Gracias por contarnos tus historias y compartirlas. un gran abrazo, francesc, desde málaga (no sé por qué me escribe todo en mayúsculas, será tema de mi ordenador).

    • Francesc Miralles

      3 marzo, 2024 - 12:31 pm

      Un abrazo muy grande de Barcelona a Málaga, Isabel!

  • Jose Jimenez

    21 marzo, 2024 - 10:22 am

    UNA HISTORIA

    Estábamos, mi mujer y yo, tomando una cerveza en una terraza de un bar, cuando se nos acercó una persona pidiendo dinero.

    Yo le dije que prefería comprarle un bocadillo y que se lo comiera tranquilamente cuando quisiera. Él, aceptó.

    Pidió un bocadillo y se sentó en el bordillo de la calzada. Yo le dije que era mejor que se sentara, igual que el resto de los que allí estábamos, en una mesa y que pidiera, si quería, una bebida para acompañar la comida. Él, aceptó también.

    Al poco rato se acercó otra persona y, mirándolo, le pidió parte del bocadillo. Él, mirándome, me preguntó si podía o no dar algo de su comida. Yo le dije que hiciera lo que quisiera, que ahora era suya la decisión.

    Él, partió el bocadillo en dos y le dio una de las partes a aquella persona, quien después siguió su camino despidiéndose y agradeciéndole el gesto.

    Mi mujer y yo nos miramos sorprendidos por el gesto de aquella persona, quien acababa de dar parte de lo que necesitaba sin apenas pensarlo y nosotros, que estábamos contentos de nuestro gesto, reconocimos que tan solo habíamos sido capaces de dar algo que realmente no necesitábamos.

    Nos levantamos de la mesa, cogí de mi cartera un billete y se lo di a aquel hombre diciéndole lo único que sentía que podía decirle.

    – Eres mi maestro.

    Él, yo creo que sin saber que era lo que estaba pasando dentro de mí hizo lo que debía de hacer, aceptar el dinero.

    • Francesc Miralles

      23 marzo, 2024 - 9:01 am

      Es una historia bellísima, José! Tienes toda mi admiración. Un abrazo!!

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