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Esto es la India

Buenas noches,

La semana pasada estuve en Trivandrum, capital del estado indio de Kerala, para un festival de literatura. Además de firmar libros y de participar en conversaciones y mesas redondas, en estos eventos se conoce siempre a gente interesante.

Entre los autores que me presentaron, trabé amistad con Jeet Thayil (en la foto conmigo), poeta, novelista y músico alternativo, como yo.

Charlando luego con mi editor en lengua local (malayalam), le comenté que había conocido a un indio joven que es poeta y músico y que actuó en el festival de Jaipur. Mi editor me dijo: «Conozco a ese “chico joven” del que me hablas, y tiene 64 años».

Más allá de esta anécdota, pude sumergirme en lo que sucede en la India de los creadores —de cualquier cosa—, que nada tiene que ver con los tópicos que muchos relacionan con el país: la India de los elefantes por las calles, las leproserías y los niños descalzos pidiendo bolígrafos.

Sin duda quedan aún muchas bolsas de pobreza, pero la realidad es que su PIB crece del 7 al 9% anual, que tienen los mejores matemáticos, ingenieros y programadores del mundo, y que incluso exportan directivos para dirigir las grandes empresas tecnológicas del planeta.

Este es un país lleno de gente joven emprendedora que se atreve con todo. Se han puesto a cultivar viñas —allí donde el clima lo permite— y a elaborar vinos propios con diferente fortuna. El peor de ellos es una marca muy popular que, en palabras de Jeet, con una sola copa te garantiza una resaca hasta el día siguiente a las 5 de la tarde.

Los experimentos como fabricantes de whisky parece que están saliendo mejor, y una de sus marcas, Paul John, da un puro malta muy «decente», según los expertos, con el sugestivo nombre de Nirvana.

En la India de hoy florecen esta clase de industrias, además de contar con bandas de rock y electrónica de todo pelaje, así como escritores que ganan premios como el Booker o autores underground que se atreven a escarbar en los detritos de la sociedad de progreso.

Es tal la energía creativa que se palpa por las calles que, al regresar a la vieja Europa, siempre tengo la impresión de que los indios caminan muy por delante nuestro y que pronto nos dejarán atrás.

Por supuesto, no todo el mundo en la India vive en este mundo de vanguardia y progreso. En otra conversación en el festival, supe que hay intelectuales indios que jamás han hecho una sola tarea doméstica. Incluso el vaso de agua que se beben hay que ponérselo en la mano.

Un ejemplo de ello era el escritor V.S. Naipaul. Tras ser servido desde niño en cada una de sus necesidades, siendo ya Premio Nobel (lo ganó en 2001) su esposa tuvo que ausentarse del hogar por motivos familiares. Al literato le apetecía una taza de té, pero nunca en su vida se había preparado una él mismo. El resultado fue que, tratando de entender cómo se manejaba el hervidor, casi incendió la casa.

Dentro de la literatura popular, en un corrillo de escritores se comentó el engaño practicado por un autor indio a principios del siglo XX. Tras publicar su libro, compró secretamente miles de ejemplares en las librerías que componen el ránking de los más vendidos. Gracias a eso logró aparecer en las listas como nº1, lo cual atrajo a muchos miles de compradores (no necesariamente lectores) que lo sostuvieron ahí arriba. La estratagema no se descubriría hasta 10 años más tarde.

También todo esto es la India, un país donde no paran de pasar cosas, como los vendedores callejeros que me ofrecen copias pirata de Ikigai cuando mi taxi se detiene en un semáforo. En algunas ni siquiera nuestros nombres están bien escritos en la portada.

Hasta aquí algunas pinceladas de mi último viaje.

¡Gracias por estar aquí!

Francesc

PD.  «¿Quién soy yo?» era la pregunta que Ramana Maharshi entregaba a sus alumnos para que profundizaran en la autoindagación. Con ese mismo fin, acabo de publicar un cuento para los pequeños lectores de modo que aprendan a conocerse. Es un trabajo de por vida, así que conviene comenzar cuanto antes 😊 ❤️

Comments

  • Angeles

    13 febrero, 2024 - 12:08 am

    Hola Francesc te saludo con mucho gusto y gratitud por tu relato. ¡Vaya generosidad!
    Me encantan tus experiencias y tus relatos.
    ¿Que Sentiste al ver ikigai en modo pirata?
    😣

    • Francesc Miralles

      20 febrero, 2024 - 7:55 pm

      Tengo colección de distintos Ikigai en versión pirata 🤪

  • Ester

    13 febrero, 2024 - 11:12 am

    Me encanta leerte e imaginar esas conversaciones en las que has participado y transmitido. Me hace pensar que, a veces, creemos que por estar en Europa, estamos en el primer mundo y que eso lo es todo, pero luego ves que con ganas e ingenio uno puede creer en crear.
    Gracias por este cuento y sí, estoy contigo, conocerse desde chico, hace que el impacto en a la madurez sea brutal, estás enfocado en tu propósito o alineado a lo que para ti, en cada momento, es el momento.
    Una vez más gracias por los Monday News.
    Un abrazo con mucha estima
    Ester

    • Francesc Miralles

      20 febrero, 2024 - 7:57 pm

      Muchísimas gracias, querida Ester!! Un abrazo muy cariñoso para ti!

  • Pamela betancourt

    15 febrero, 2024 - 4:09 am

    Querido Francesc, tus aportaciones siempre dejan tantas cosas en que pensar y reflexionar, además de tienes esa virtud de transportarnos imaginariamente a la escena de lo acontecido, ¡que maravilla!.
    Me encantaría volver a ser niña para leer el libro con la curiosidad que tenemos a esa edad.
    Muchas gracias y un abrazo para ti🤗❤

  • María José

    15 febrero, 2024 - 3:43 pm

    Leerte es siempre inspirador Francés, enhorabuena por tu nuevo cuento que seguro será precioso ☺️

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