¿Adónde pertenece tu corazón?

Buenas noches,

Últimamente he reflexionado bastante sobre los misterios del amor. La última vez fue ayer por la noche, que fuimos al Phenomena a ver la reposición de Manhattan.

De las películas clásicas de Woody Allen era la única que no había visto, y me sorprendió muy agradablemente de principio a fin. Especialmente el fin, ya que acaba con una frase pronunciada por Mariel Hemingway (la nieta del escritor) muy inusual como cierre de una historia.

La trama de amores cruzados que cuenta la película me hizo pensar en lo que hablaré esta noche. Para los que no la tienen presente, refrescaré un poco de qué va…

Woody encarna a un guionista cuarentón que, tras separarse dos veces, sale con una chica de 17 años, algo que hoy sería de juzgado de guardia. Si olvidamos su edad, ella no puede tratar mejor a su maduro novio. Ve las películas que a él le gustan, le aguanta todas las neuras y le procura cariño ilimitado. También le regala una harmónica.

Mientras él se deja querer por la estudiante de bachillerato, su mejor amigo, que está casado, tiene un lío con una mujer de talante difícil. La primera vez que se la presentan, ella desprecia todos los gustos del guionista en medio de una tormenta de sarcasmo y negatividad.

Desde el primer momento le da mil razones para detestarla. Pero, raro como es el amor, el guionista no tarda en enamorarse de ella, lo que va a provocar un terremoto en la vida de todos los implicados.

No haré spoilers por si alguien no la ha visto, pero la pregunta que me asaltaba mientras veía las bellísimas escenas por un Nueva York en blanco y negro era:

¿Por qué este tipo elige a una mujer que, además de neurótica y complicada, está colgada de su amigo? Y ya más en general: ¿Por qué nos atrae la gente que nos hará sufrir, mientras despreciamos a las personas sencillas y bondadosas?

Esto es una verdad casi universal, como mínimo cuando somos muy jóvenes.

Estas preguntas me hicieron pensar en un workshop de escritura que di hace un par de semanas junto a mi querida Silvia Adela Kohan. El tema era cómo contar una historia de amor y, aprovechando que este 15 de octubre sale -en castellano y catalán- mi novela coescrita con Javier Ruescas (ha esperado en el almacén desde marzo), regalé un ejemplar a cada participante.

La protagonista de esta aventura recibe por su 18 cumpleaños un enigmático atlas con 5 formas de amar según los 5 continentes, independientemente de donde se haya nacido. Animada por su mejor amigo, decide que ese verano intentará probar con una pareja de cada continente, para ver adónde pertenece su corazón.

Para un ejercicio de nuestro workshop, leímos un resumen de cada perfil:

  • El Amante Europeo conoce los secretos de la seducción y el romanticismo, pero a menudo construye la relación desde la fantasía.
  • El Amante Americano vive el amor como un éxito que hay que compartir en sociedad, pero es más efectivo de cara a la galería que en las distancias cortas.
  • El Amante Africano se guía por la cercanía, la piel y la pasión, pero adolece de impaciencia y celos.
  • El Amante Asiático quiere y cuida en silencio, desde la discreción y el respeto, pero le cuesta dar voz a lo que siente su corazón.
  • El Amante Oceánico se guía por la inspiración del momento y es impredecible, hoy te lo da todo y mañana desaparece en cualquier aventura.

A continuación, les preguntamos por cuál de los cinco continentes suspiraban a la edad de la protagonista. Para mí sorpresa, la mayoría respondieron que el Amante Oceánico. Es decir, el que más hace sufrir.

Esto me ha hecho pensar que, al menos los primeros amores, son un campo de juego para masoquistas. Quizás hemos de pasar por ahí para aprender lecciones que de otro modo no obtendríamos.

Como decía Charles Baudelaire, “Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.” Y yo añadiría: y a veces lo pierden los dos.

¡Feliz semana!

Francesc

PD1. Este viernes 16 a las 19:00 en Instagram Live, charlaremos con mi compi Javier Ruescas sobre los misterios del amor.

PD2. Prometo no hablar de más libros míos las próximas semanas.

Comments

  • María José Marchant

    13 octubre, 2020 - 2:34 am

    Tú mismo me lo dijiste hace un tiempo y desde entonces lo vengo COMPROBANDO. Nos atraen quienes nos hacen de espejo y sufrimos con/por ellos porque no dejan de mostrarnos aquello que más debemos sanar de nosotros mismos. Eso duele.

    No dejes de hablar de tus libros, ellos son los que -de seguro- han atraído a la mayoría hasta aquí.

    Un abrazo.

    • Francesc Miralles

      13 octubre, 2020 - 1:50 pm

      Muy brillante lo que dices, María José. Sin duda, estos amores difíciles son nuestros maestros.

      ¡Un abrazo enorme!

  • Monica M Martinez Ayala

    14 octubre, 2020 - 5:09 pm

    Me encantaria leer el libro, yo deje todo en mi pais en busca del amor y no me equivoque pero a pocos nos pasa. Creo que cuando uno sabe lo que quiere el universo te lo da.
    Ahora Se repite tanto lo del espejo que solo saber que el otro te recuerda tus reprogramaciones las cuales debes agradecer y soltar te ayudara a vivir y encontrar el verdadero amor , me gustan los mimos el abrazo me quedo con el amor euroPeo.
    Sigue hablando de tus libros por favor . Gracias por existir.

    • Francesc Miralles

      18 octubre, 2020 - 7:53 am

      Muchísimas gracias, Mónica, eres muy amable.
      ¡Un abrazo muy fuerte!

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