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DESDE LA CÁRCEL (05/11/2018)

Brians 2

Buenas noches,

En todos los años que llevo dando charlas benéficas, he acudido a hospitales con enfermos terminales y a hospitales psiquiátricos, entre muchos otros lugares, pero nunca había estado en una prisión.

Hace unas semanas recibí la petición de la jefa de estudios de Brians2, la cárcel más grande de Cataluña, para dar la charla inaugural en la escuela de presos.

Esta educadora de entusiasmo infinito me ha venido a buscar hoy a Gràcia con su coche, y de camino al centro penitenciario me ha explicado cómo viven los 1500 presos de esta prisión que cuenta con 1000 funcionarios, entre personal administrativo, vigilantes, maestros, médicos y muchos otros oficios.

No se permite el acceso a internet ni los móviles, aunque por el centro circulan algunos que han sido introducidos por las visitas dentro de su cuerpo.

Aparte de eso, he descubierto que una cárcel de estas dimensiones es una ciudad en toda regla. Cada uno de los quince módulos cuenta con una tienda —lo llaman economato— donde los presos pueden comprar tabaco, coca-cola o comida, si están aburridos de la cantina.

Al parecer, los precios son superiores a cualquier supermercado, lo que se suma a la limitación de presupuesto que tienen los convictos, ya que los familiares solo pueden enviar un máximo de 40 euros semanales.

La restricción en las comunicaciones es aún mayor: cada preso tiene derecho a hablar por teléfono 5 minutos por semana y a recibir una visita a través del cristal de 20 minutos semanales. Si se trata de familiares, pueden encontrarse con ellos en un mismo espacio una hora y media al mes. Y si el preso tiene pareja, dispone de otra hora y media mensual para un encuentro íntimo en una habitación.

El resto del tiempo, como he comprobado una vez dentro, es un desierto repleto de horas que la mayoría no saben cómo llenar. 

Están obligados a permanecer en las celdas de las 20:30 de la noche a 08:30 de la mañana. Las doce horas restantes tienen la posibilidad de salir, con lo que pueden ir a la escuela, como los que han venido hoy voluntariamente a mi charla, o bien estar en el patio.

La educadora me explicaba que, básicamente, hay dos tipos de presos: los que aprovechan el encierro para formarse —tienen a su disposición estudios de secundaria, formación profesional, cursos de idiomas e informática— y los que se pasan diez años en el patio lamentándose de su mala fortuna.

Los primeros salen mucho más preparados de lo que entraron. Los segundos, mucho más amargados. En la prisión, como en cualquier otro lugar, el destino es cuestión de actitud.

Reconozco que me ha impresionado ver cómo se iban cerrando las puertas automáticamente a mis espaldas. Camino del auditorio, han pasado varios grupos de presos que salían al patio fumando y charlando.

Sandro Rosell y Diego Torres, el socio de Urdangarín que también esta en este centro, se han inscrito a mi conferencia, pero no me ha parecido verlos.

El acto ha sido presentado por dos presos, uno de los cuales me ha confesado que llevaba dos semanas sin dormir por miedo a hacerlo mal. Yo he dado una pequeña charla, luego ha actuado un grupo de música y, finalmente, un valioso testimonio.

Un joven ruso, después de entrar y salir quince veces de la prisión Modelo, fue castigado con siete años de cárcel en este centro penitenciario. Sus palabras me han impactado:

«Hoy puedo decir que este lugar fue mi resurrección. Aquí logré dejar las drogas, pude estudiar por primera vez en mi vida y formarme como cuidador de personas dependientes. Tras salir en libertad, hace cuatro años, por fin tengo un puesto de trabajo en un centro de personas con parálisis cerebral. Soy feliz.» 

El ruso, que ha regresado con nosotros en el coche, me ha reconocido que lo más duro de estar en la cárcel es cuando sales y eres rechazado por todo el mundo. Este es el motivo por el que hasta ahora nunca ha querido regresar a su ciudad natal, donde no ve a sus padres desde hace quince años. Allí se ha corrido la voz de que ha estado en la cárcel y sabe que será rechazado.

Lo mismo sucede a la hora de buscar piso. En su caso, sigue viviendo en la comunidad del Padre Manel, un sacerdote muy mayor que acoge a los presos en libertad para ayudarles a volver a la vida.

Hoy he aprendido la cárcel está llena de héroes, en los educadores y en aquellos reclusos que, contra todos los prejuicios, derriban los muros de la fatalidad para renacer con las oportunidades que llegan a sus manos. Bravo por todos ellos.

Feliz semana,

Francesc

>> Comments (6)


Comments and Questions

CRISTINA (07/11/2018 09:33:46) Gràcies F per compartir la teva experiència que ens convida a la reflexió de l'important que és treballar en la reinserció dels reclusos. Tan de bo s'invertissin més recursos i es brindesin oportunitats reals a la sortida de la preso. Penso que tothom mereix una nova oportunitat.
Gràcies per la teva reflexió, Cristina! Abraçades!!

Marc (06/11/2018 17:47:42) Què gran ets. Preciós testimoni. Moltes gràcies per posar llum a tot.
Gran per estar al costat d'un gran com tu! Abraçades, amic!!!

Marcelo Estraviz (06/11/2018 16:21:59) Increíble. Me has convencido de que debo dedicar mis tiempos voluntarios a esa gente que sale de la calle. Nunca me habia fijado en la situación. Gracias por hacerme ver el óbvio! Ya hablaremos más de eso entre tés, amigo!
Muchas ganas de comentarlo con un buen té, querido amigo! Te espero aquí de vuelta!!

Patri (06/11/2018 14:21:26) Fantàstic article, Francesc! Gràcies per compartir aquesta experiència tan enriquidora... Besades!
Moltíssimes gràcies, estimada amiga!! Una abraçada molt gran! Besets!

Lérida (06/11/2018 07:36:45) ¡Qué lindas estas charlas, Francesc! Y más que suponen un enriquecimiento mutuo. Y al compartir tus reflexiones, nos enriqueces a todos! Me llegó mucho lo que dices: "En la prisión, como en cualquier otro lugar, el destino es cuestión de actitud". ¡Cuánta razón!! No sabes cuánta ilusión me hace leer tus Posts. Siempre te dejan tanto para pensar!!! Y... llevarlos a la vida. Gracias! Fuerte abrazo y feliz semana!!
Muchas gracias por tu amabilidad al leerlos semana a semana, Lérida! Un abrazo muy grande!!

Joan (06/11/2018 07:35:14) Incluso los que estamos fuera vivimos encerrados en prisiones invisibles. Aprendizaje, fuerza y voluntad para derribar los muros que nos encierran y aprovechar las oportunidades. Una gran lección, amigo! Feliz semana
¡Qué bonito lo que que dices, Joan! Muy feliz semana :)


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