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UN RETIRO DIFERENTE (26/06/2017)

Café Singer Tblisi

Buenos días,

Os mando estas líneas desde una ciudad misteriosa a la que desde hace 17 años deseaba ir. Se trata de Tiflis (Tblisi en otros idiomas), la capital de Georgia.

Fue el año 2000 cuando soñé en ir a este pequeño país del Cáucaso, tras haber escrito en catalán Un haiku para Alicia. En mi primera novela juvenil, el protagonista se enamoraba de una inmigrante georgiana que, hacia el final de la novela, desaparece sin dejar rastro.

Contra todo pronóstico, ganó el premio Gran Angular y desde entonces se han hecho 10 ediciones, se ha publicado en castellano y he visitado centenares de escuelas donde aún la leen. Antes de que todo eso sucediera, al poner fin al texto pensé en escribir una segunda parte.

De acuerdo con la historia, tenía todo el sentido. El protagonista pierde al objeto de su amor, presuntamente tras la repatriación de Alicia, que se hallaba en Barcelona de forma ilegal. Con dieciocho años cumplidos y su primer empleo en el mundo editorial, era de ley que tomara un tren o lo que fuera para ir a Tiflis en su busca.

La novela se habría llamado Georgia en mi corazón, casi como la balada que cantaba Ray Charles, entre otros. Sin embargo, nunca llegué a escribirla por motivos editoriales que no vienen al caso. Y por lo tanto tampoco viajé nunca hasta aquí para hacerme al escenario.

17 años más tarde, después de un largo vuelo con escala en Estambul, he cumplido aquel sueño, aunque ya no quiero escribir esa segunda parte. La elección del destino para mi primera aventura en solitario desde que era un veinteañero se inspira en aquel deseo romántico, pero el objetivo es distinto.

Tras un proceso personal de cambio a todos los niveles que me ha agotado, me tomo este viaje como un retiro urbano para que, sin planes y en medio de una ciudad desconocida, acabe de cristalizar el nuevo rumbo existencial que hace tiempo que estoy tomando.

En otra época de mi vida, mis retiros consistieron en pasar una semana totalmente solo en una cabaña, sin electricidad ni nada que permitiera el ocio moderno, en un monasterio budista de las Alpujarras.

Lo realicé tres veces y la primera supuso un cambio absoluto en mi forma de pensar y vivir. Al bajar de la montaña, tras comer y beber en el primer pueblo todo lo que me habían prohibido los monjes, regresé a Barcelona dispuesto a refundar mi existencia entera.

Sin esa pausa, como lo llamaría mi amigo Marcelo Estraviz, nada de lo que hice más tarde habría sido posible, empezando por mi carrera de escritor, que inicié justo más tarde.

Y así fue, y las cosas empezaron a irme mucho mejor. Antes de ese retiro, yo era un profesor de idiomas amargado que hacía perder el tiempo a su novia en Alemania, vivía en medio del caos y no tenía plan alguno para su existencia.

Como decía el novelista Peter Matthiessen, Un hombre es el que sale de viaje, y otro es el que regresa. Puedo dar fe de ello. No obstante, la energía que nos proporciona cualquier cambio, por grande que sea, es siempre temporal. Antes o después quedamos atrapados en otra espiral paralizante y hay que volver a escapar.

En esta época de mi vida, con lo que me cuesta liberar tiempo, ya no me apetece pasar una semana mirando un pino. Ahora mismo necesito otra cosa para cargar pilas. Me estimula más una ciudad donde vagabundear, sin entender una palabra de lo que habla la gente. Ni tampoco de lo que escribe, ya que los georgianos tienen un alfabeto totalmente distinto al nuestro, uno de los catorce que perviven en el mundo.

Sin obligación de visitar nada ni de hablar con nadie, por aquí deambularé cuatro días dedicado a observar, leer, caminar, escribir, comprender… ver el mundo desde un café. Sentarme al borde de la calle y levantarme cuando me apetezca, tomar un autobús al azar, dejarme sorprender por la vida.

Cuando me canse de improvisar, escribiré desde cualquier lugar mi novela secreta (estoy en ello hace meses) o trataré de contestar las tres preguntas que mi amigo terapeuta me ha puesto como misión. Son tan sencillas que no va a ser nada fácil contestarlas.

He elegido para mi retiro urbano un lugar donde nadie me conoce, por eso en esta ocasión no voy a retransmitir mi viaje por Facebook. Explicaré el próximo lunes qué tal me ha ido y cómo respira la soñada capital de Georgia.

Mientras tanto, ¡os deseo muy feliz semana!

Francesc

>> Comments (7)


Comments and Questions

Isabel (28/06/2017 00:12:08) Me huele a vacío creador. Que aquel rumbo que mencionas te sea revelado!
Me encanta el vacío creador :))) ¡Gracias!

lérida (27/06/2017 06:02:48) ¡Feliz y productivo viaje, Francesc!!! Un abrazo!!
Otro abrazo para ti, Lérida!! Gracias por estar aquí!

Marcelo Estraviz (27/06/2017 04:33:06) Que gran sorpresa encontrar mi nombre mientras te leo, amigo! Muchas de las cosas que has dicho son pausas de varios tipos. Yo, como sabes, junté a mas de 100 en el libro que acabo de terminar. Eres el primero a saberlo, ni a Tere lo he dicho aún puesto que son las 4 de da madrugada y está durmiendo. Leer tu cronica me anima a volver a viajar. Que tu pausa te haga el bien que mereces!
¡Qué feliz noticia que hayas terminado tu libro! ¡Bravo! Espero que lo hayáis celebrado con Tere como lo merece. Yo brindaré con una copa de vino a tu salud! Abrazos grandes!!

Anna (26/06/2017 22:49:33) ¡Que maravilla! :)) Me alegro que te has regalado a cumplir este sueño tan lejano. <3 <3 <3 ¡Feliz viaje de vagabundo! :****
Besos de Tblisi a Budapest! :**** Y gracias por escribir :D <3

Theresa (26/06/2017 22:06:42) Me gusta como escribes, transmites... Entiendo tu sentir y ese dejarse llevar. Te deseo que la belleza ilumine tu alma generosa y la llene de toda la luz que te mereces. Felices días contIgo, en el silencio de la nada. Gracias.
Gracias a ti por tu bello y luminoso mensaje, Theresa. Espero que tu viaje, interior y exterior, siga lleno de descubrimientos.

Katinka (26/06/2017 22:00:31) Genial!!!! Amb admiració i estima
Igualment, estimada!!!! Gràcies per escriure :))

FRANCISCO (26/06/2017 18:16:32) Feliz estancia, que puedas encontrar al monstruo de tu laberinto a la vuelta de cualquier esquina, de cualquier calle y vuelvas con la sonrisa a casa tras la madeja de hilo que conduce al hogar, pero esta vez…¡victorioso!, siendo una nueva persona un autentico héroe, pues te has atrevido a meterte en el Laberinto de la vida…
Muchas gracias por tus bellas y épicas palabras, querido amigo!!! Cuando te leo siempre te siento cerca. ¡Un abrazo enorme!


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