EN / CAT / CAST

NEWS

Un contrato contigo mismo (15/12/2016)

reservado

Querid@s amig@s,

Este post nocturno llega en compensación por otro lunes que no estuve aquí. 

Hoy quiero hablaros de un instrumento que empecé a desarrollar hace un par de años y que hoy he probado en mis carnes. Se trata del contrato personal.

Todo empezó cuando me propuse tender un puente entre la logoterapia y el ikigai. Buscaba un método breve para explorar los talentos y deseos de cada persona y plasmarlos en un compromiso con uno mismo. Tras cien horas de prácticas con voluntarios, diseñé un proceso compuesto por tres sesiones de una hora.

La primera es de exploración. La persona se define a sí misma y para ello utiliza algunas preguntas del cuestionario Proust, dos cuadros muy simbólicos que adornan la sala de visitas y lo que surja de la propia conversación. En la segunda, descubrimos qué es aquello que la persona necesita realizar o cambiar y se ha negado hasta ahora. En la tercera, lo plasmamos en un contrato personal donde se especifica todo lo que habrá que hacer (diariamente, semanalmente, mensualmente / con uno mismo, con los demás) para que ese deseo se haga realidad.

Va firmado por mí y por la persona, que lo leerá como recordatorio durante tres semanas para que quede integrado a su vida cotidiana.

Después de un año de aplicar este método con muy buenos resultados, mi hermana Sonia Fernández-Vidal me propuso hacerme pasar a mí por el mismo trance. Tras explicarle el protocolo, improvisó tres sesiones y hoy he firmado mi propio contrato, que empieza así:

Yo, FRANCESC, nacido libre en la ciudad de Barcelona, tomo la decisión de CONVERTIRME EN UN MAGO DEL TIEMPO, cosa que implica...

No os aburriré con la batería de medidas que hemos pactado para empezar a gestionar el tiempo -y, por derivación, el dinero- como un bien precioso. Los que habéis hecho el taller de Ikigai, habéis suscrito un pacto de este tipo con un solo propósito. En el caso del contrato personal, significa replantear cómo gestionas cada aspecto de tu vida para que el cambio se haga realidad.

Aunque yo ya sabía que no era un buen gestor del tiempo, me di cuenta de esta carencia por mi parte cuando un amigo me escribió un whatsapp hace un mes para comunicarme que necesitaba hablar conmigo. "Estoy en medio de tres viajes", le dije, "¿quieres que te llame mañana por la noche?"

Me respondió que no era necesario, que prefería verme personalmente cuando estuviera en Barcelona. Entre un viaje y otro, le prometí llamarle para quedar en el intervalo, pero no lo hice. 

Habían pasado ya tres semanas cuando ayer me volvió a llamar. En seguida recordé lo que me había dicho y le pregunté: "¿Qué era aquello que querías contarme?" Y mi amigó contestó: "Ya te dije que no es algo para contar por teléfono. Tiene que ser en persona, cuando puedas."

Quedamos para el próximo martes pero, por lo poco que hablamos por teléfono, entendí que era un tema íntimo que ha significado un tsunami emocional para mi amigo. Yo ya tenía conocimiento de ello hace tres semanas, pero cabalgando en las prisas no había sido capaz de parar para ocuparme de algo realmente importante.

Avergonzado, enseguida me vino a la cabeza un mensaje en inglés que vi en un templo budista de Tailandia: "Slow help is no help" (la ayuda que tarda en llegar no es ayuda) y me dije que esa sería la primera medida que pondría en mi contrato personal. Ahora sé que, como el cuento de las piedras, si pongo primero lo verdaderamente importante, el resto hallará su lugar.

¿Y tú? ¿Has pensado cuál es el principal paso que necesitas dar este año que entra?

¡Gracias por seguir aquí!

Francesc

>> Comments (3)


MONDAY NEWS  /  BIO  /  FEEDBACK  /  NEWS  /  MUSIC  /  BOOKS  /  MAIL  /  © Francesc Miralles