EN / CAT / CAST

MONDAY NEWS

Un rayo de esperanza

Un rayo de esperanza

Buenas tardes,

Dentro de una semana, UN RAYO DE ESPERANZA llegará a las librerías de este país, así que es obligado que la noticia de este lunes sea un fragmento de la novela de 144 páginas que tiene como protagonistas a cuatro almas solitarias que se encuentran en un pueblo costero desierto en invierno.

En esta escena, la joven Celia, que acaba de ser abandonada por su pareja, encuentra en el faro a Ambrós, un bombero solitario que lleva meses de baja desde la muerte de un compañero al que no pudo salvar. Ambos se han conocido brevemente en el Café Turner, el único local abierto en kilómetros a la redonda, y esta es su conversación al atardecer...

______________________________

Tras sentarse al borde del acantilado, Celia y Ambrós permanecieron en silencio mientras el sol se iba zambullendo en el mar espeso hasta desaparecer.

Ella suspiró. Pese a estar en aquel lugar solitario, junto a alguien que poco antes no conocía, se sentía extrañamente tranquila. Un radar interior le decía que aquel hombre que ahora exploraba el horizonte con unos binoculares sería incapaz de hacerle daño.

Tal vez por eso, dejando de lado su carácter reservado, se atrevió a preguntarle:

-El sol ya se ha ido. ¿Qué intentas ver con eso? ¿Alguna barca de pesca?

-Hace años que aquí se acabó la pesca.

-¿Qué buscas entonces?

Ambrós bajó los prismáticos y sonrió bajo el mostacho bien recortado.

-Un rayo verde.

-¿Cómo?

-Se habla de él en una novela de Julio Verne. Cuando el cielo está muy despejado, a veces puede verse tras la puesta el sol o poco antes del amanecer. Al parecer, es una franja de un tono único. Verne decía que ningún artista podrá pintarlo jamás. Ni siquiera se encuentra en la vegetación, porque es el auténtico verde de la Esperanza. Algo así como… -Ambrós la observaba de reojo- Un poema de una línea que se apoya en el mar.

-Wow. Lo que acabas de decir es muy bonito.

Ambrós retomó los binoculares mientras el cielo iba oscureciendo sin que apareciera aquel prodigio. En lugar de eso, la primera estrella se hizo visible como un lejano faro.

Celia se domaba con los dedos su melena despeinada por el viento (...) Empezaba a pensar que la desaparición de Miguel no era el único hecho insólito desde su llegada a Puerto Añil. También lo era la insólita familiaridad con la que le trataba aquel hombre, Sarah e incluso el empresario arruinado, que la noche antes la había acompañado hasta su apartamento sin una sola insinuación (...)

-Ahora voy a ser yo la indiscreta -dijo, de repente, con ganas de chincharle-. ¿Puedo hacerte una pregunta muy personal?

-La que quieras -repuso dejando los prismáticos sobre su regazo (...)

-Si no tienes amor, ni familia a la recurrir, ni puedes trabajar en lo que te gusta… ¿Por qué sigues viviendo?

Ambrós meditó un instante antes de responder:

-Por la misma razón que vengo aquí cada atardecer. Aún espero un rayo verde en mi vida.

______________________________

Feliz semana ya con olor a otoño,

Francesc

>> Comments (4)

MONDAY NEWS  /  BIO  /  FEEDBACK  /  NEWS  /  MUSIC  /  BOOKS  /  MAIL  /  © Francesc Miralles