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Instrucciones para salvar tu vida

Kyudo Lady

Buenas noches por fin :)

Hace algunas semanas, visitando una pareja que acaba de mudarse a su primer apartamento, estuvimos hablando de libros transformadores y ellos mencionaron EL PODER DE LOS HÁBITOS, escrito por Charles Duhigg.

Al parecer, este periodista de The New York Times empezó a investigar el tema porque cada día, a las tres de la tarde, sentía la necesidad imperiosa de devorar una galleta de chocolate, aunque había comido más que suficiente al mediodía. A partir de esta anécdota, empezó a investigar el mecanismo de los hábitos, algunos de enorme repercusión en nuestra calidad de vida.

El autor se sorprendió al descubrir que, habiendo un 70% de la población que quiere cambiar algún hábito, sólo lo consigue entre el 5 y el 15%. ¿Por qué diablos es tan difícil? No entraremos ahora en el los procesos neuronales implicados en la búsqueda de recompensas. Quien esté muy interesado en profundizar, le recomiendo que se haga con el libro.

Pero sí es muy importante entender que un mal hábito está ocultando una necesidad que podría satisfacerse de otro modo. Por ejemplo, Charles Duhigg descubrió que lo que necesitaba a las tres de la tarde era simplemente hacer una pausa. Cambió la galleta por una breve charla con un compañero y todo se puso en su lugar.

Ahora, para modificar la ingeniería de lo que hacemos día a día, y que determina nuestra salud y felicidad, el paso número uno es reconocer cuáles son nuestros hábitos. En palabras de Duhigg: 

"La mayor parte de las decisiones que tomamos a diario pueden parecernos producto de una forma reflexiva de tomar decisiones, pero no es así. Son hábitos. Y aunque cada hábito no tiene mucha importancia en sí mismo, con el tiempo, las comidas que pedimos, lo que decimos a nuestros hijos cada noche, si ahorramos o gastamos, la frecuencia con la que hacemos ejercicio y el modo en que organizamos nuestros pensamientos y rutinas de trabajo tienen un profundo impacto en nuestra salud, productividad, seguridad económica y felicidad."

Sin haber leído aún este  libro, personalmente hace unos meses (se ha calculado que se tarda 21 días en cambiar un hábito) que estoy implicado en un plan de saneamiento personal en dos zonas de mi vida fatalmente gestionadas hasta ahora:

I. TIEMPO / DINERO

Hay un motivo por el que los pongo juntos, ya que están interrelacionados y pueden llegar a ser una misma cosa. Si gestionas mal tu tiempo, difícilmente irás bien de dinero. El ejemplo soy yo mismo, que pese a trabajar en mil proyectos siempre tengo la cuente corriente vacía. ¿Por qué? Porque si no eres consciente de lo que vale tu tiempo, puedes acabar trabajando por poco, por nada, o incluso pagando.

Eso sucede cuando te comprometes a hacer un favor a alguien, finalmente no tienes tiempo y acabas pagando a otra persona para que lo haga. Yo he hecho este negocio ruinoso cientos de veces.

En otro plano más cotidiano, si nos falta tiempo para ir al supermercado donde la leche cuesta 0.68€, acabaremos pagando 1€ por la misma marca en la tienda de la esquina. ¿Afecta o no el uso del tiempo al dinero?

A día de hoy puedo decir que esta zona de mi vida está ya saneada. Como mínimo he cambiado ciertos hábitos que me van a permitir, a medio plazo, trabajar menos y no tener que vivir siempre a crédito.

II. SALUD CORPORAL

Tras tomar conciencia de que llevo 15 años maltratando vilmente mi cuerpo, todo un peligro a partir de cierta edad, haciendo  un análisis de mis hábitos me di cuenta de que había tres medidas que debía adoptar con urgencia (en tiempo de hábitos, una cada 21 días):

1. SUEÑO. Dejar de robar las horas que te faltan para trabajar al sueño (hablé de esto en un post anterior), ya que al final tampoco rindes y lo único que haces es acelerar el envejecimiento y aumentar el riesgo de infarto, según las estadísticas. Para solucionar este asunto, me he prohibido dormir ningún día menos de 7 horas, independientemente del trabajo que me espere. Y estoy cumpliendo :)

2. EJERCICIO. Estar clavado a una silla 14 horas al día y no moverte más que para ir a buscar el pan es otro azote que te acaba destrozando la espalda, entre muchas otras cosas. Después de quince años sin hacer deporte (antes de entrar en la rueda de los agobios solía jugar al tenis un día por semana), esta semana vuelvo  a la práctica. Si a principios de diciembre mantengo el hábito, podremos decir que está ya implantado.

3. ALIMENTACIÓN. Otro efecto colateral de trabajar de sol a sol es que no tienes tiempo de cocinar, y mucho menos de ir a comprar alimentos frescos. Vas comiendo cualquier porquería (en mi caso, platos precocinados que meto en el microondas) jornada tras jornada, un año tras otro. Mi gran objetivo a mediados de diciembre es ir al mercado y volver a cocinar como hacía 20 años atrás, cuando iba a cursos de cocina y me relajaba por las noches preparando nuevos platos mientras escuchaba la radio. Ese buen hábito debe volver.

¡Vaya rollo acabo de soltar! En fin, sirvan mis humildes metas como ejemplo de cómo se planifica un cambio de hábitos. Yo soy muy cabezón y  lo que me propongo lo acabo consiguiendo, y todo el mundo tiene esa capacidad si hace emerger la disciplina que tiene para otras cosas: por ejemplo, para entrar puntual al trabajo.

A partir de aquí, que cada cual analice su existencia y, una vez detectadas las zonas enfermas, está en su mano (con perseverancia) hacer caer los malos hábitos uno tras otro. Hay en juego nada menos que nuestra vida.

¡Feliz semana!

Francesc

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